VINIYOGA – V     

Estamos viendo que el comentario de Chandra nos decía que Viniyoga indica un proceso que comienza en el momento vital en que nos encontramos y evoluciona de manera progresiva. Este proceso es válido para todas las herramientas del yoga. Para hacer esto, primero se necesita esfuerzo, pero a medida que se va avanzando mediante una práctica continua, el esfuerzo disminuye y finalmente se convierte en entusiasmo.

En esta explicación sobre el término Viniyoga, nosotros también vamos avanzando poquito a poco, a modo de vinyasa.

Iniciamos la exposición, como todos los días, al modo tradicional en la India. Como bien sabéis los que conocéis esta tradición, la exposición de una enseñanza en la India tradicionalmente comienza con una invocación, que se hace al empezar y que representa un saludo a las personas de las que has aprendido la enseñanza que vas a exponer. La invocación, abreviada, puede ser tan sencilla como: Śrī gurubhyo namaḥ. Un saludo, una invocación, a todas las personas de la escuela o el linaje de las que has recibido enseñanzas.

El comentario de Chandra lo podéis ver en este enlace https://www.asana-yoga.es/viniyoga-ahora-mas-nunca/

Y antes de continuar, me gustaría empezar ahora recordando cómo hemos ido avanzando en esta explicación a modo vinyasa.

Comenzamos en la primera explicación, Viniyoga I, viendo que ser alumno quiere decir que tienes una relación particular con el profesor/a. Esa relación es particular porque hay un vínculo que te une en la enseñanza, que consiste en que hay una necesidad de aprender y en una apertura determinada por parte del alumno y, a su vez, en que hay una necesidad de transmitir y de sostener a esa persona en su aprendizaje por parte de la persona que enseña.

Y para explicar este proceso de la enseñanza comentamos que a veces se compara al alumno/a con un recipiente, como un vaso. Si un vaso está con la apertura hacia arriba se puede llenar de agua, pero cuando está el vaso boca abajo no se puede llenar.

Es a través de esta actitud del alumno/a que hace que se genere un vínculo con la enseñanza y con la persona que la transmitirte. Esto se produce porque hay una apertura en el alumno/a y es en esa apertura donde la enseñanza tiene la posibilidad de penetrar o transmitirse. Naturalmente esto sólo es posible cuando el/la alumno/a está abierto/a a recibir y a integrar.

Después, en nuestro vinyasa de la explicación, hemos ido desarrollando los distintos aspectos que Chandra indica en este comentario del aforismo sexto del tercer capítulo, que recordaremos a continuación.

Comenzamos viendo que Viniyoga es un proceso adaptativo, gradual y ajustado a las características personales y circunstanciales de la persona y todas las situaciones tanto internas como externas.

Porque, como hemos visto, en un principio nuestras tendencias nos llevan en una dirección, pero no necesariamente en la dirección de nuestro svadharma y debido a ello es necesario el aspecto del esfuerzo. Y por eso tenemos que realizar un esfuerzo, para que no nos arrastren nuestras tendencias en una dirección no deseada. Y vimos que ese esfuerzo, una vez tomamos conciencia de nuestra dirección, se puede convertir en entusiasmo.

Para comenzar este proceso adaptativo hemos visto que el modo es que partimos del lugar donde nos encontremos, porque cada uno tiene un lugar muy especial, distinto, particular, propio.

Porque incluso a lo largo del día de hoy, yo mismo no estoy en el mismo lugar, no estoy de la misma manera durante todo el día; es diferente de cómo estoy por la mañana y como estoy por la tarde, no es igual. Por esto necesitamos un proceso adaptativo.

Entonces, el proceso adaptativo es igual en la práctica de yoga.

Por ejemplo, no desayunas lo que comes y no cenas lo que comes. Cada parte del día tiene su necesidad física. Así, a medio día comemos y luego podemos descansar un rato o descansar después.

Porque el cuerpo tiene sus necesidades, también de descanso. Por eso por la noche normalmente dormimos y durante el día nos despertamos y hacemos una actividad, sea la que sea, una actividad. Entonces, normalmente por la noche te entra sueño. Bueno, hay quien le entra sueño por la noche, por la mañana y al medio día.  Pero me refiero a que, en un comportamiento o en una situación natural, pues eso, tus necesidades van ligadas al movimiento del sol, más o menos.

Es verdad que en la ciudad cambia, pero ese cambio es porque intervenimos en el proceso vital del organismo.

Sin embargo, si tú permites que el proceso vital del organismo siga su curso natural, sin interferir, pues cuando llega la noche tienes sueño y cuando sale el sol te despiertas. Digo en una situación en la que no se interfiera demasiado de una manera artificial.

Cuando digo que interferimos, me refiero a que ahora tenemos tele, luz, aparatos electrónicos y aunque sean las tres de la mañana puedes leer o conectarte con otra persona a través de las ondas.

Pero sin esa intervención, el organismo se autorregula al ritmo natural del día, del ciclo del año, que va cambiando según el movimiento de las estaciones.

Otro ejemplo del proceso adaptativo de la naturaleza lo sabéis bien las mujeres, me refiero a que cuando un grupo de mujeres viven juntas se regulan ellas mismas. El organismo sabe, los organismos se comunican y se regulan ellas mismas, porque hay una armonización natural. Cuando intervienes, el organismo no sigue ese ritmo natural. Esa intervención puede ser porque tomas una pastilla, comes esto o tomas lo otro. No quiero decir que no se tomen pastillas. Quiero decir que tomas cosas, comes, bebes, ves, oyes, estimulas, etc. No digo que eso sea malo ni bueno, solamente digo que el interferir en el proceso natural tiene unas consecuencias.

También hablábamos de que, este esfuerzo que se convierte en entusiasmo, lo ideal es que sea un esfuerzo continuo, regular e ininterrumpido para poder sacarnos de nuestras tendencias. Porque nuestras tendencias no nos llevan necesariamente al desarrollo de nosotros mismos, que es donde en el fondo queremos estar. Entonces, el aforismo I.14 decía que este esfuerzo debería de nutrirse de actitudes positivas.

Matizamos más el ajuste, dijimos que cada persona que se encarna en un cuerpo, en una sociedad, en una familia, en una época y en un lugar de la Prakṛtti, del universo, refiriéndose no a la tierra sino a un lugar del universo, totalmente distinto, particular y único para una persona. Y por eso decía esta es una de las razones por las que dos gemelos, aunque obviamente compartan muchas características, pueden ser totalmente distintos, con svadharma-s totalmente diferentes. Pues bien, he hablado con un gemelo y me ha dicho que es verdad esto que estamos diciendo, que somos muy iguales, pero somos muy distintos.

Todo esto nos lleva a interpretar que el término Viniyoga nos habla de la capacidad de adaptación del yoga y sus herramientas a las necesidades de cada ser humano en todo su proceso o en todo su recorrido evolutivo.

O sea, que se adapta como un guante. Y cuanto más fina, precisa y ajustada y natural sea esta adaptación, más eficiente y natural será la evolución de la persona hacia la consecución de su svadharma o su dharma o su objetivo como ser humano.

Hablaba con una persona que a veces nuestro svadharma es muy peculiar. Por ejemplo, una persona que llevaba unos meses en coma y su pronóstico es que no salga del coma. A veces el svadharma está ahí también y, aunque la persona esté en un estado en que sus funciones mentales no sean las habituales, eso no quiere decir que no esté pasando nada dentro, sí que están pasando cosas. Entonces, es delicado el tema.

También lo expliqué ayer, algunas personas que tienen alguna enfermedad senil como el alzhéimer o simplemente demencia senil o simplemente ya no te funciona igual la cabeza. Pues, aunque la cabeza no funcione, el Ser, Puruṣa, está ahí y la persona sigue trabajando en su camino hacia su interior. Desde fuera lo vemos de otra manera, porque a lo mejor veíamos una persona que tenía una capacidad y ahora no la tiene, entonces choca mucho.

Pero bueno, simplemente es la persona moviéndose en la dirección hacia sí misma y nosotros no sabemos ni porque, ni como, sólo sabemos que está haciendo eso.

Y lo sabemos, bueno, por deducción y porque muchas veces algunas personas regresan de un estado como el coma y lo cuentan.

Y también podemos saberlo por inferencia propia.

También los ṛṣis nos hablan de ello.

En las exposiciones anteriores, hablaba del cambio, del continuo cambio del ser humano y que nosotros nos resistimos a ello.

La vida ya comienza con un cambio. Decía que el cigoto, a partir del cual se desarrolla un embrión, va adaptándose al medio para sobrevivir y crecer, se adapta, o sea cambia, para pegarse a las paredes del útero y crecer. A veces crece a veces no. Y crece hasta convertirse en un embrión, a veces. El embrión en un feto, el feto en un neonato, el neonato en un bebé. El bebé en un infante. El infante en púber, este en adolescente, joven, adulto, senectud. De la senectud a la desaparición del cuerpo, a la liberación del cuerpo.

A pesar de esta evidente realidad, nosotros tendemos a querer congelar los cambios mediante identificaciones.

Esto es así porque nuestro proceder habitual consiste en que yo me hago una idea de cómo veo las cosas y me aferro a esa idea, es decir, me identifico con esa idea. Y claro, aunque yo me aferro a esa idea, lo que sucede en realidad es que, poco a poco, la naturaleza se impone y surge el cambio y el cambio me hace sufrir, porque destroza mi identificación. Digo destroza porque es dramático para mí. Cuando una identificación termina, algo se muere en mí, por eso intentamos resistirnos a ese cambio. Sin embargo, cuando la identificación muere, nace o da a luz otra parte de mí que estaba oculta por aquella identificación.

Entonces sufro porque, cuando tengo mi identificación estoy cómodo con ella, pero si mi identificación se destroza, luego ¿qué hago?, ¿no existo? ¿muero?

El paso siguiente es que me enfado. Me enfado y también me da rabia. Y luego me hundo.

Bueno, esto funciona así habitualmente.

Pero también puedo adaptarme a una nueva realidad. Aunque en un principio me resista.

Y creo que podéis entender lo que estoy diciendo, porque es lo que estamos experimentando en esta pandemia.

Hasta ahora teníamos una visión de la existencia del ser humano y de la sociedad de una manera muy concreta.

Así, creíamos que en la dirección en que el ser humano y la sociedad estaban evolucionando se dirigía hacia que dentro de poco íbamos a tener coches que vuelan y con ellos nos trasladaríamos de un lado a otro, volando. Creíamos que prácticamente nos tele-transportaríamos, creíamos que dominábamos nuestra existencia, que éramos como pequeños semi-dioses.

Sin embargo, la situación que estamos viviendo hoy en día, de pandemia y de confinamiento, no nos devuelve esta visión que teníamos.

Hoy en día digo “ostras, lo que pensaba antes que iba a ser el mundo, a lo mejor no va a ser como yo pensaba. Es más, no sé cómo va a ser. Lo que conocía, a lo mejor no va a volver como lo conocía”.

Y cuando me doy cuenta de esto, ¿qué pasa? Pues, que me tiemblan las piernas.

Por eso expliqué antes lo de la identificación.

Dije que cuando yo identifico el mundo de una manera determinada, entonces estoy convencido de que “así es el mundo”. Todo crece, hay tiendas, la gente viene y va, va en avión, hay partidos de futbol, vamos aquí, vamos allá.

Pero con la pandemia, ahora eso cae y hace “puf”. Ahora todo eso, a lo mejor no existe de la misma manera, me refiero a tu trabajo, a tus ingresos. Dices: “Ostras”, “Uf”

¡Me asusto! o incluso entro en pánico.

A veces las personas cuando nos asustamos echemos la culpa a alguien, a los chinos. Nos enfadamos porque se nos ha roto la idea que teníamos de la vida y decimos ¡ahora qué hago!, ¡ahora no tengo cómo cambiar esto!

Entonces podemos intentar resucitar la visión que teníamos del mundo para que cuando se acabe este estado de alarma volver a poner esa visión. Pero obviamente no será lo mismo, y no por la situación que estamos viviendo en este momento, sino que antes también pasaba, la vida siempre está en constante cambio.  Para nosotros es un principio básico que estudiamos en yoga que se llama Pariṇāmavāda   परिणामवाद

Pariṇāmavāda quiere decir que la vida es cambio total. Aunque no lo percibamos.  Por eso anteriormente expliqué la evolución del ser humano, que desde su concepción, desde el estado de cigoto hasta la muerte es un cambio constante. Aunque no lo percibamos.

Claro, nos miramos en el espejo mañana y estamos igual. Vemos por la ventana esa montaña de enfrente de casa y parece igual, pero no está igual, cambia.  Algunas cosas cambian más deprisa y otras más despacio, pero todo está en constante cambio, no hay nada que no cambie, nada en el mundo del universo material. En el universo material todo está en movimiento,  ¡absolutamente todo! Parece que la tierra no se mueve, pero va girando a mucha velocidad, sobre sí misma y girando sobre su órbita del sol. Claro, ahora que estamos sentados no hacemos así – se ladea, como sacando la cabeza por la ventanilla de un coche- no nos da el viento. Parece que la tierra no se mueve, pero se mueve, y se mueve en varias direcciones.

Entonces, aunque no percibamos los cambios, están todo el tiempo. Esta situación que vivimos ahora nos puede ayudar a comprender este constante cambio y la necesidad de adaptación al cambio de manera constante.

Entonces ahora, como estamos encerrados y el cambio es muy evidente dices “¿cómo? Sí, estoy en casa, pero no estoy como antes”. Y sales a la calle y no es como antes.

Entonces, ahora los cambios son muy evidentes, externos e internos.

También ahora te levantas y estás contigo mismo. A lo mejor no te aguantas. Sólo que antes, como no te aguantabas, te ibas a tomar un café, ibas a hablar con aquel, ibas a comprar, ibas allí, ibas allá.

Pero ahora que no tienes esta posibilidad y que no te queda más remedio que estar contigo mismo, es más evidente todo, puede serlo. También te puedes ocultar todo, pero puede ser más evidente.

A pesar de nuestras resistencias, sorprendentemente esta capacidad de adaptación viene con nosotros, está en nuestro ADN.

Por ejemplo, un aspecto del cambio del ser humano científicamente se denomina homeostasia. Que se define como la capacidad del organismo para presentar una situación fisicoquímica característica y constante dentro de ciertos límites, incluso frente a alteraciones y cambios impuestos por el entorno y el medio ambiente.

O sea, que el organismo se está adaptando todo el tiempo, por ejemplo, la temperatura, en la respiración, en el ritmo cardiaco, en el metabolismo, la digestión. Todo el tiempo se está regulando, no está parado. La oxigenación, la sangre en el cerebro, todo el tiempo está regulándose.

Lo que pasa es que es una forma automática de hacerlo, nosotros no somos conscientes de ello. Tú respiras y tu corazón late y no tienes tú que hacerlo.

Entonces, esta adaptación al cambio es continua desde nuestro nacimiento y a pesar de esto nosotros nos resistimos a ese cambio.

Pero, como vimos, esta adaptación es lo que hace que el cigoto se convierta en un ser humano.

Me pregunta alguien qué son los ṛṣi. Los ṛṣi son sabios antiguos que en la India se denominan ṛṣi.

Personas que no solo estudiaban, sino que tenían una gran experiencia de sí mismas. Era gente que estaba muy realizada y tenían grandes conocimientos del ser humano y del universo. Estos conocimientos los enseñaban de forma oral y, además de experimentarlos, los memorizaban. Luego se escribieron.

Bueno pues eso, eran personas, yoguis o yoguinis que estaban muy realizadas por el trabajo que habían hecho y que podían conocer cosas como dije antes desde el macrocosmos hasta el microcosmos y entendían cosas internas de funcionamiento del cuerpo, a nivel físico, orgánico, a nivel mental, emocional y a nivel energético, a nivel más sutil. Esto es lo que voy a explicar hoy.

El comentario de Chandra dice:

“Los antiguos ṛṣi conocían los procesos evolutivos del ser humano a través de una observación directa”.

Entonces era una experiencia, por eso lo conocían. A través de un Vinyāsa meditativo.

Por ejemplo, los que conocéis un poco los sutra-s, los aforismos del primer capítulo, del 33 al 39, es un Vinyāsa meditativo, que nos permite ir en profundidad hacia cómo funciona el ser humano.

Entonces los ṛṣi, “a través de ese Vinyāsa meditativo creaban un silencio tal en su mente que podían percibir, podían oír, ver, tocar, oler, lo que ocurría en su interior y en su exterior”.

Y, como dice el aforismo 1.40, “cuando la mente está estable, con independencia de las situaciones a las que nos enfrentamos, con independencia de los objetos con los que la mente entra en contacto, entonces la estabilidad es el campo para una evolución más profunda, la mente se vuelve muy sensitiva y es capaz de comprender lo que es muy pequeño y fino, así como lo que es de gran magnitud. Análisis y síntesis son posibles en todas las observaciones y percepciones, la mente es capaz de explorar el microcosmos y el macrocosmos”.

Entonces, la mente está tan calmada que los indriya-s, los sentidos de percepción se agudizan y pueden ir hacia el interior y hacia el exterior.

Claro, nosotros a veces utilizamos la expresión “no lo vemos”. Yo también digo cuando explico algo “no lo vemos”. Pero no me refiero a que es porque vea una cosa con los ojos, sino que percibo algo, una idea, lo percibo, lo estoy sintiendo, experimentando. Normalmente digo para esto “viendo”, pero es más bien una experiencia.

Cuando ves a una persona, por ejemplo, yo en yoga terapia veo a personas, cuando ves a una persona no ves únicamente el rasgo físico, sino que ves un poquito más allá, lo percibes, sientes cosas, experimentas diferentes interacciones de la persona y de ti mismo.

Y eso lo tenemos todos, no es que yo lo haga de una manera especial, sino que lo que pasa es que a menudo uno no es consciente de qué está pasando, pero está pasando.

En ocasiones ves una persona que tiene una apariencia agradable y sin embargo a ti no te gusta y no te gusta porque estás viendo (percibiendo) otras cosas que de las que no eres consciente, pero te produce rechazo. Ves a la otra persona y aunque su aspecto es agradable, etc., algo te dice que no te gusta y es porque tú estás percibiendo otras cosas de las que no eres consciente en ese momento.

Entonces, estamos muy focalizados “yo veo esto”. También yo oigo, yo oigo lo que dices, dices esta palabra.

Pero sabéis que por ejemplo tu puedes decir “te quiero” y puede ser te quiero ver en un pozo o puede ser que quieres a esa persona con amor. Eso depende de cosas que no se “ven”.

Otro ejemplo, cuando un niño pequeño viene y con tono enérgico le dices ¿qué has hecho?, y responde asustado y en tono muy bajito y temblándole la voz “naaaada”. Ya sabes que ha pasado algo.

Entonces se oye y se ve y se huele.

Decimos “esto me huele mal”, “esto me sabe mal”.

Las cosas no saben, pero sí saben, también lo expliqué, hay cosas que son amargas, pero es que son amargas. Aunque amarga la verdad quiero echarla de mi boca… (es una canción, más bien un poema de Francisco Quevedo que cantaba Paco Ibáñez).

Las personas que están amargadas, las ves que están amargadas, porque tienen cara de amargada y no son dulces, lo que dicen no es dulce, es amargo. Lo ves, lo oyes, lo sientes, lo percibes.

Entonces, bueno, son unos ejemplos para que veáis que de una manera natural nosotros sí tenemos esta percepción. Cuando la mente está muy tranquila, muy estable, hay una percepción todavía mucho más aguda, mucho más.

Para poder tener esta percepción, lo primero que tenemos que hacer para empezar a agudizar nuestros sentidos es calmar la mente y calmamos la mente a través de la práctica. Y ya os expliqué, la práctica no es solo la práctica de āsana, es una práctica de cualquier cosa que te lleva en la dirección de ti mismo.

Por ello practicamos una y otra vez, para integrar cualquier experiencia que tenga en la práctica, para que la práctica se vuelva algo interno, algo natural, que lo que piense cuando no estoy bien es en practicar, en el sentido amplio de la palabra. Practicar puede ser recitar: Om shantih shantih shantih.

Con esto terminamos esta exposición, con el entusiasmo de practicar para calmar la mente y acercarnos a lo que verdaderamente somos.

Om shantih

Santiago Cogolludo Fernández

Formador y Profesor de Yoga y de Yoga Terapia

Alumno de Margot Paccaud, Ernesto Gil, Claude Marèchal, Chandra Klee Cuffaro, S. Shobana.

Puedes ver la exposición que he hecho de este artículo en YouTube:

Viniyoga V https://www.youtube.com/watch?v=y7sdT-heva4

 

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